viernes, 5 de febrero de 2010

Y a los buitres...




Y él le dice:
Ven, que yo seré tu paño de lágrimas cuando te encuentres sola y afligida, ven, yo te consolaré. Yo te haré ver las cosas de distinta forma, de la forma en la que yo quiero que las veas, yo te apoyaré en todas tus erróneas decisiones, yo te solucionaré los problemas que me invente. Ven, acércate. No seas tímida, no derrames más lágrimas. Y después, después me aprovecharé de tí, cual buitre que se alimenta de carnaza podrida por el tiempo. Me nutro de los despojos de terceros porque no tengo las agallas de ser yo el que destroce primero, soy un cobarde y un mísero. No tengo el valor suficiente como para afrontar mi propia realidad, por lo que tengo que consolarme con el resto. Es fácil convencerte cuando estás así de abatida, es fácil adivinar emociones cuando todas están perdidas. Yo me recreo con ello y saco partido. Es inevitable que lo haga, soy así de patético... Y si al final te percatas de te estoy comiendo las entrañas mientras duermes, no pasa absolutamente nada. Me haré el indiferente, me haré sordo y amnésico. Me pondré a revolotear sobre los prados esperando a una nueva víctima solitaria y moribunda, perdida ante los bosques de la desilusión y las desdicha para acercarme a ella y convencerle de que no está en lo cierto, de que puede contar conmigo, para después abalanzarme sobre ella en el momento más inoportuno y aprovechar la poca dignidad que le queda en una cama abarrotada de despechos.





Y ella le contesta:
Querido, qué asco me dan los tipos como tú. ¿Acaso pensabas que no me daría cuenta de tus artimañas?

4 comentarios:

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  2. qué crudo, qué sincero, qué bonito y qué de buitres como ése hay por el mundo. Menos mal que tienes bun ojo!

    anni (todavía sin zapatitos)

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  3. Entre buitres y fantasmas estamos que no damos a basto. Y no, no. Ya estoy harta de aprovechados que intentan camelar a jóvenes y desamparadas damiselas que pasan por momentos turbios. Y lo peor es que cuando ven que la cosa no funciona van a por otra nueva víctima. A por otro pedacito de desamor, a probar nueva suerte.
    Me trae por la calle de la amargura...pero un día el pastel se le estampará a él en la cara, por imbécil. Espero el día con curiosidad.

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